Educación y cultura

La Dirección Ejecutiva de Ingresos (DEI) ha tomado una serie de medidas con miras a mejorar la tributación. Sobre ello debemos apuntar que la formación de los valores, norma y actitudes propias de la vida en democrática debe ser el eje central o primordial de un programa de educación tributaria en la administración pública. Es básico trabajar sobre la dimensión de la tributación apoyándose en que, derechos y deberes van juntos, posibilitando su cumplimiento la convivencia democrática.
Debe promoverse como objetivo fundamental promover el desarrollo de practicas de ciudadanía a nivel de la población infantil y adolescente, desarrollando actitudes de responsabilidad y compromiso frente al bien común.
No cabe la menor duda, que las normas tributarias forman parte del conjunto de reglas que debe cumplir un individuo adulto en una cultura democrática. En este sentido, es esperable que todo sujeto, al ejercer la ciudadanía, sea consciente de que los efectos del incumplimiento son negativos para el conjunto de la sociedad, que repruebe y actúe contra la evasión, que tenga una postura crítica y participativa frente a los requerimientos del Estado.
Los índices de evasión y contrabando muestran que la cultura tributaria no se encuentra instalada en nuestra sociedad. Para instalarla no se puede esperar a que los ciudadanos sean adultos. La tributación afecta principalmente los intereses materiales, concretos y personales de cada individuo. Constituye un espacio privilegiado para poder observar el grado de coherencia entre normas, valores y actitudes que se dan entre personas y grupos.
La conciencia tributaria es un claro indicador del modo en que se ha desarrollado una moral ciudadana. Es probable que en el plano de los juicios morales, el ciudadano esté plenamente de acuerdo con el cumplimiento de la obligación tributaria porque asume que es un deber cívico; sin embargo, es también posible que tales convicciones se debiliten considerablemente cuando pase al plano de la acción. En este sentido, la formación de valores y la convivencia democrática apuntan al desarrollo de la conciencia tributaria de los ciudadanos (as) para que puedan orientarse de modo racional y autónomo en aquellas situaciones donde los intereses personales y los colectivos entren en conflicto.
El incumplimiento de la obligación tributaria provoca un perjuicio colectivo. Quien evade una obligación tributaria, retiene una parte de los recursos de la comunidad para utilizarlos en su propio beneficio. Quien decide el destino de los fondos públicos, es el Estado, en la confección de su presupuesto; pero es obvio que las necesidades básicas y fundamentales del conglomerado nacional van a ser atendidas o cubiertas en la medida en que exista disponibilidad de recursos. En realidad, se torna un imperativo el desarrollar programas de comunicación que tiendan a generar mayor conciencia tributaria para promover el cumplimiento voluntario de las obligaciones tributarias.
Somos del criterio que debe impulsarse un programa que llamaríamos "Tributación en la Escuela", que involucre a docentes a todos los niveles, con el propósito de propiciar la creación de una conciencia tributaria enmarcada en el horizonte de la formación de actitudes ciudadanas orientadas hacia la tributación. Esto significa que el cumplimiento voluntario de las obligaciones tributarias pasa antes por asumir el sentimiento de pertenencia a una sociedad, el grado de participación en su sostenimiento y en la responsabilidad respecto de su futuro. Implica desarrollar primero nuestra conciencia ciudadana de compromiso y responsabilidad con la sociedad y el Estado, derivándose de ella nuestros deberes tributarios.
Indudablemente, la educación es el medio más eficaz para desarrollar conciencia ciudadana y tributaria por su influencia en la formación de valores, en el desarrollo de actitudes, en la trasmisión de conocimientos y en la promoción de comportamientos deseables para el mejoramiento de la calidad de vida individual y social. El desarrollo de la conciencia tributaria en la población debe ser un objetivo nacional de corto mediano y largo plazo al que deben concurrir otros sectores.
La DEI debe desarrollar un portal de Educación Tributaria en forma conjunta con el Ministerio de Educación, el cual, en el cual no sólo debe darse a conocer en qué consisten los impuestos y los beneficios sociales que producen, sino que además sirva para complementar las clases en distintas áreas de aprendizaje. Esta herramienta (portal) debe ponerse a disposición de los establecimientos educacionales para cumplir dos propósitos: aprender utilizando las nuevas tecnologías y comenzar, desde pequeños, a entender el concepto de lo que significa ser un buen contribuyente.
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