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La adicción al trabajo es un mal que crece







*** Si bien sobreocupación y adicción no son sinónimos, en personas con ciertas características la diferencia se diluye.
Tegucigalpa, Honduras
Junto a la amenaza constante de la desocupación. En América latina, en forma paralela con el creciente desempleo se registra otra tasa que va en aumento: la de quienes trabajan más de 45 horas por semana

Se trata de personalidades ansioso-depresivas, con una cultura que viene de sus padres y/o abuelos inmigrantes, en las que se conjugan el deseo de progresar más allá de lo normal y la idea de hacer fortunas", explica Roberto Pinto, presidente de la Sociedad Argentina de Medicina del Trabajo y de la Academia Argentina de Medicina del Trabajo. "La característica habitual es que quieren controlar todos los ámbitos laborales, interiorizarse de todo y ser los primeros, dejando de lado los aspectos éticos y morales básicos. Pueden llegar a trepar aún por encima de los cadáveres de los demás", agrega.

Perfil del adicto
El experto describe otra particularidad de los adictos al trabajo:
Toda la problemática de la empresa es tomada por ellos como algo personal, negocian todo, aun su propia persona, su moral, su ética y las buenas costumbres. Cuando logran cargos de jerarquía, deshumanizan el cargo y la función con objetivos bien claros (personales e institucionales) y se funden con la empresa, aplicando medidas imposibles de tolerar por el resto del personal.

Trasladan la problemática de la empresa a sus casas hasta en los fines de semana y las vacaciones, y siguen trabajando y soñando con estar por encima de los demás.

Alteran en general su vida de padres y de pareja, porque priorizan ante todo su trabajo.
Pueden llegar a tener alteraciones de la libido y del afecto por su pareja, tornándose fríos en su relación.
Realizan desarreglos con la dieta porque oscilan entre horas de ayuno forzoso debido al trabajo, a comilonas descomunales para compensar y/o festejar logros laborales.

Pueden caer en el uso de psicofármacos para seguir un ritmo laboral desgastante, tomando estimulantes de día para estar bien despejados, y sedantes nocturnos para poder dormir.
Consecuencia psicofísicas del exceso

A la larga, las consecuencias de esta conducta son enfermedades cardio y cerebrovasculares, y trastornos psicosomáticos, digestivos y osteomusculares.

Una vez que se reconocen los síntomas, la salida adecuada es iniciar un tratamiento médico. "Es necesario un seguimiento psicológico, psiquiátrico y físico", advierte Pinto, quien recomienda además una actividad física e higiénico-dietética adecuada, que permita contrarrestar el apego excesivo al mundo laboral.

Tomado de soloellas.com