Vence a la pereza




Al convertirse en crónica, bloquea tu capacidad creativa y una futura falta de autoestima, que conlleva a la depresión al no alcanzar las metas que en algún momento anterior te planteaste.
Ritmo de vida
La ausencia de actividad varía de persona a persona, ya que a nivel biológico es generada por cuestiones hormonales que influyen en el metabolismo cerebral, el cual tiene diversas facetas que lo mismo se ven afectados por factores como la hora del día, si hay luz o no o de acuerdo a la época del año que esté presente.
Tal vez te ha pasado a ti. Tú eres muy activa por la mañana y por la tarde, te dan ganas de quedarte en casa sin hacer nada. Por el contrario, a tu esposo le cuesta trabajo levantarse temprano y conforme avanza el día, en la noche es más activo y presenta buen humor. Lo que ante a unos ojos puede significar pereza, para otros no lo es o a la inversa.
La falta de voluntad o el cansancio que se le atribuye a la pereza se presenta cíclicamente en los individuos o bien pueden ser síntomas de una persona inestable en su emoción y decisiones o en personas depresivas o en personas que padecen algún tipo de enfermedad, por lo que es importante identificar sus características para evitarla.
¿Cómo no caer en ella?
Empieza por fortalecer tu voluntad, que como todo lo que se emprende en la vida, es el mejor detonante para hacer cualquier cosa.
Para desarrollarla, ármate de un horario que no te permita detenerte a pensar en ella: la actividad mata el vicio de la pereza.
Identifica que tipo de cansancio tienes: si es por estrés, respira, medita y toma unos momentos de distracción para eliminarlo de tu mente. Si es por estar en contacto con mucha gente en eventos sociales, quédate en casa y realiza algo sola por tu cuenta o si es por el trabajo, duerme o realiza una actividad recreativa con tus seres queridos.
Activa tu vida en cuanto veas que la pereza es mayor: aprende nuevas disciplinas, limpia tu casa por tu propia cuenta, realiza cambios en la decoración, empieza una nueva rutina de ejercicio y convive con aquellos que tienen un tren de vida más activo que tú.
La pereza no es mala si es respuesta generada por el cuerpo ante un impulso estresante del estilo de vida que llevas. Si mantienes todo en medida, tanto el trabajo, las relaciones con tus seres queridos, el tiempo que le dedicas a cultivarte en otras áreas que te agradan además de descansar en horas propicias para ello, verás que no es un mal que aparezca en tu vida para romper con el desarrollo de tus actividades sino un alto temporal para que reestablezcas el equilibrio en tu día a día.
Tomado de mundo52.com
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